La tarjeta de transporte es una autorización administrativa expedida por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana que permite realizar transporte público o privado de mercancías o viajeros por carretera.
MDL (Mercancías Discrecional Ligero): transporte público de mercancías en vehículos de hasta 3.500 kg.
MDP (Mercancías Discrecional Pesado): transporte público de mercancías en vehículos de más de 3.500 kg.
MPC (Mercancías Privado Complementario): transporte privado de mercancías para uso propio.
VD (Viajeros Discrecional): transporte público de viajeros no regular (por ejemplo, excursiones).
VDE (Viajeros Discrecional Escolar): transporte de escolares.
Cualquier autónomo o empresa que quiera realizar transporte de mercancías o viajeros con vehículos que superen los 2.000 kg de MMA (masa máxima autorizada), necesita una tarjeta de transporte.
Dependerá del tipo de tarjeta, pero los requisitos generales incluyen:
Estar dado de alta en Hacienda y Seguridad Social.
Tener un vehículo que cumpla con los requisitos (peso, antigüedad…).
Acreditar honorabilidad, capacidad económica y competencia profesional (en algunos casos).
Tener establecimiento en España.
Se solicita en la Comunidad Autónoma donde está domiciliado el titular, generalmente en la Consejería de Transportes.
El precio varía según la comunidad autónoma y el tipo de tarjeta, pero oscila entre 20€ y 120€. También hay que tener en cuenta los costes de gestión si se tramita a través de gestoría.
Se renueva anualmente y debe realizarse antes del 31 de diciembre. Hay que estar al día de los pagos a Hacienda y Seguridad Social, y presentar la documentación que acredite el cumplimiento de los requisitos.
Sí, pero solo en casos específicos como:
Venta del vehículo asociado.
Jubilación o fallecimiento del titular.
Transmisión de la empresa.
Las sanciones por circular sin la tarjeta o con una caducada pueden superar los 4.000€.